
De la dependencia que quiero hablar hoy es la emocional, la afectiva; ese vínculo que te une a una persona que, en su justo término, es perfecta. El problema es cuando esa relación deja de ser igualitaria y centras toda tu vida, para bien o para mal, en la otra persona y tu propia identidad va desapareciendo.
Esto puede ser aplicable a una relación familiar y, sobre todo, sentimental; el amor es una especie de pegamento, por decirlo gráficamente, te une a alguien, pero cuando esa unión hace que tu vida sólo tenga sentido unida a esa persona, cuando tu visión del mundo, tus actos, tus decisiones, todo lo que te rodea estén condicionados al otro, creo entonces que tu personalidad y tu independencia para enfrentarte al mundo, acaba como ciertas especies, en peligro de extinción.
En el ámbito familiar se da mucho el caso de hijos o hermanos, debería ponerlo en femenino, porque siempre suelen ser mujeres, qué raro, que dedican su vida al cuidado de los padres, hermanos, desapareciendo por completo su vida social, descuidando sus parejas o perdiendo la oportunidad de conocerlas. Muchas de ellas no tienen a quien acudir para que les ayude, pero en otros casos es tal la dependencia psicológica que, aunque tengan la posibilidad de desconectar, de salir, no lo hacen o, si salen, es con un enorme sentimiento de culpa. Después los familiares que han cuidado fallecen y estas personas se ven solas en la vida, muchas veces sin trabajo, ya con una cierta edad, y sin las herramientas para enfrentarse a la vida, porque su vida fue el cuidado de sus seres queridos, esa era toda su vida, faltando ellos, sus vidas quedan completamente vacias.
En una relación amorosa es todavía más complicado; en muchos casos se pierde el espacio personal; "no hago nada sin mi pareja", ¿qué pasa?, eres como una rémora de ella, no tienes aficiones, cosas que te guste hacer, tiene que ser siempre a su sombra, no quieres un momento para ti; "mi vida no tiene sentido sin el/ella", o sea que el día que no esté a tu lado por separación o fallecimiento, ¿qué harás, tirarte por un puente?
Vivir en pareja básicamente es compartir, completarse el uno al otro, llenar tus vacios con la otra persona, todo eso está muy bien, pero no podemos basar nuestra existencia en el otro. Tenemos que ser felices por nosotros mismos, autónomos en la vida, no podemos hipotecarnos a tal extremo de que, si no es con la persona que amamos, nuestra vida se acaba.
Sé que no se pueden poner límites al afecto, no es algo racional; entiendo que si amas a alguien tu aspiración es compartir tu vida con el/ella, y entiendo que su pérdida, sea la que sea, provoque un dolor y un vacio insoportable, pero la vida continua, ya sé que suena a tópico, pero es verdad, y como suelo decir muchas veces, no espera por nadie.
Cada uno de nosotros somos algo único, todos tenemos algo que nos diferencia, no somos clones de nadie, por tanto amemos, entreguémonos, démoslo todo por la persona amada, pero conservemos nuestro yo, nuestra personalidad, no seamos adiptos a nadie.
Amar : siempre. Depender : en su justa medida.
J.Carlos