sábado, 4 de abril de 2009

LA MUJER INVISIBLE




No, esto no es ningún relato de ciencia ficción, ojalá lo fuera, el título del post viene de un artículo de prensa que leí hace poco, en el que se hablaba de la sensación que tenían algunas mujeres al llegar a cierta edad, en algunos casos treinta y cinco o cuarenta años, de volverse invisibles a los ojos de los hombres.

Me llamó la atención, y después de meditarlo me di cuenta que era verdad, la mayoría de los hombres parecen tener ojos solo para las más jóvenes, la mujer parece un producto con fecha de caducidad, y llegado ese día, se retira y se cambia por otra más joven.

Estamos en una sociedad que prima en exceso la juventud, aquí sería impensable un presentador de televisión de setenta años, cuando en otros paises no es tan extraño. Vemos a muchas mujeres someterse a todo tipo de tratamientos y operaciones, solo por mantener esa juventud, si fuera por su voluntad, perfecto, pero muchas lo hacen con la idea de que sus parejas no se fijen en otras más jovenes, o incluso para no perder baza en su puesto de trabajo, cuando la imagen cuenta demasiado.

Y vemos a muchas de ellas marchitarse en la plenitud de sus vidas, ignoradas dentro y fuera de sus casas, viendo como sus parejas pierden su mirada en la veinteañera que cruza por la calle, o como ya no son objeto de miradas furtivas, llenas de admiración, deseo, de sentirse que están en este mundo.

Mujeres que han quemado su vida en compaginar un trabajo y llevar las riendas de su casa, de criar hijos, atender a padres o suegros, sin ninguna ayuda, sin ningún apoyo y sin tan siquiera la compensación de una caricia, de una palabra, de una noche donde el sexo no sea una rutina más.

Fijaros un poco, están en todas partes, igual al principio si son invisibles, pero si las veis, mirar algo más que una mirada perdida y triste, de unas ojeras o unas arrugas de más, criadas a los pechos de las noches en blanco por el hijo enfermo, de las miles de lavadoras puestas, de las horas interminables de plancha, de darlo todo y no esperar nada, de saber que son las últimas para todo.

Amarlas, desearlas, piropearlas, seguirlas con la mirada con todo el descaro, que se sientan lo que son, reinas, muchas veces destronadas por vulgares "princesas", cuyo único mérito es haber nacido unos años después.


J.Carlos

6 comentarios:

Karmen dijo...

¡Qué bonito todo esto que has dicho! siendo mujer me siento muy piropeada tras leer este post :)

Gracias por eso, por tu sensibilidad y por tener los ojos abiertos. ¿Sabes? para mí no existen mujeres invisibles sino hombres ciegos ;)

Un beso, JC

PD: me encanta el cuadro de Menzel que has puesto.

J.Carlos dijo...

Gracias a tí por el comentario, que casi me ruborizo con el. Solo he intentado hacer justicia a tantas mujeres olvidadas por sus parejas y por la sociedad en general, y que se merecen todos los homenajes del mundo, y yo modestamente he querido tributarlas el mio.
Me alegro que te guste el cuadro y de saber que hay alguien más que le gusta la pintura del XIX, que es unas de mis pasiones.
Saludos Karmen
PD : Disfruta de los pinchos.

monicaramela dijo...

Juanca, sabes que hace poco acabo de tener una conversación bastante desagradable, que me ha dejado el sabor del fastidio, del coraje y del asco. Y me refiero a esto a propósito de la invisibilidad que algunas mujeres podemos tener para ciertos hombres. Este "señor", también me ha considerado "desechable", digamos que le fuí útil en su momento, sin embargo no sé que logra con seguir ahí, me molesta su insistencia por recordarme lo patético que fue, y digo: para qué?.. En fin no quiero divagar, sólo que esto de ser objetos, visibles, deseables y demás es por demás reduccionista a todo lo que las mujeres podemos SER... un abrazo

J.Carlos dijo...

Gracias Mónica por visitarme, tienes razón que veros solo desde un punto de vista estético es indignante,pero afortunandamente no todos los hombres piensan así, la mala fortuna ha querido que te relaciones con alguien que no te valora como te mereces, pero como digo yo siempre : Si no te aceptan y te aprecian como eres, que les den, ellos se lo pierden; suena un poco brusco, pero debe ser así.
Saludos

Mari Carmen dijo...

Esto es así en parte porque ellas quieren, porque nosotras queremos. Hoy día una mujer madura puede ser hermosísima a nada que se lo proponga. Yo ya alcancé los 50, ¿y qué? me siento realmente bonita, lo veo en las miradas de los hombres, pero aunque no se dignaran dirigirme ninguna, sigo siendo bonita porque sé cuánto valgo, cuánto he conseguido, cuánto me queda por conseguir, y sé, además, lo que quiero de la vida. Eso es importante para restarnos invisibilidad, para hacernos valer, ante el grupo masculino y toda la sociedad.

J.Carlos dijo...

Todos lo que has dicho lo suscribo, el problema es que hay un grupo de hombres que sólo piensa como he comentado en la entrada, y son los que convierten en invisibles a ciertas mujeres, aunque suscribo también lo dicho por la autora del primer comentario, Karmen, "no hay mujeres invisibles, sino hombres ciegos".
Me ha encantado esa determinación personal que tienes, lo verías en mi mirada.
Saludos