viernes, 7 de enero de 2011

ISABEL CLARA EUGENIA




Tras la muerte de la reina Ana de Austria en 1580, Felipe II fue quedándose progresivamente sólo. Los cinco hijos que le dio su cuarta esposa iban muriendo en la infancia con dolorosa regularidad: en 1583 sólo quedaba vivo el penúltimo, un niño débil de cuerpo y caracter, que pocos confiaban que llegara a reinar, como sin embargo , lo haría con el nombre de Felipe III.

Hay que apuntar la frase de Felipe II sobre su hijo, que es muy reveladora del concepto que tenía de el: "Dios me ha dado un imperio, pero no un hijo que lo gobierne".

Ante la debilidad del futuro Felipe III, las dos hijas habidas con su tercera esposa, la amada Isabel de Valois, ocurría todo lo contrario, se habían echo unas mujeres hermosas, listas, animosas -más dulce Catalina Micaela, la menor; más decidida Isabel Clara Eugenia, la mayor; ambas eran la alegría de su padre.

Razones de estado obligarían, no obstante, al rey a prescindir de la compañía de catalina micaela, y, en 1585, la casó, con gran disgusto de ella, con Carlos Manuel de Saboya. La razón: la alta importancia estratégica del país para la monarquía española.

Isabel Clara Eugenia quedó entonces como la única dama real en la Corte española y casi la única compañía afectiva de un Felipe II cada vez más taciturno.

Isabel clara Eugenia no sólo era ya la primera dama para los actos protocolarios, con toda la importancia que tenía la etiqueta en aquella época, de hecho ocupaba las habitaciones destinadas ala reina en en El Escorial, contiguas a los aposentos del rey; era también una consejera escuchada y una útil colaboradora del Rey, que se apoyaba en ella y, en cierto modo la asociaba al trono, dada la corta edad y la mala salud del príncipe Felipe.

Isabel escribe las cartas más delicadas de su padre, archiva sus papeles privados, escucha a los embajadores si su padre no está en condición de recibirlos debido a su gota. El monarca la incluye en toda reunión de importancia, la sienta a su lado en los Consejos, la hace analizar los documentos más comprometidos y luego le pregunta su opinión. Bajo la mirada intrigada de los guardias, padre e hija acostumbran a discutir los asuntos del día mientras dan su paseo diario por las galerías de palacio. La infanta, que precede al rey, lleva casi siempre su escritorio portátil de ébano en el que anota las distintas propuestas que él le sugiere. Llegado casi al final de su reinado, Felipe no tomará ninguna decisión sin consultarla antes con Isabel. Al ver en su sucesor un joven débil y poco seguro de sí mismo, el monarca transmite a su hija mayor todo su saber. Lecciones muy beneficiosas para esta mujer joven que no deja de agudizar su inteligencia y su habilidad política.

A la infanta, como a casi toda persona joven, también le gusta bailar y divertirse. Aunque en la corte de Felipe II de esa época precisamente no son los bailes y las diversiones los platos fuertes. Sin embargo, cuando se presenta la ocasión, la infanta es capaz de dejar asombrado a más de uno. Isabel es una ferviente defensora de las actividades al aire libre. Hace gimnasia todos los días para mantenerse esbelta, monta a caballo o se pasea por sus tierras; participa vivazmente en las monterías y las batidas de jabalíes en las que los cazadores deben dar prueba de resistencia. Pero cuando el soberano apenas abandona la cama, después de dos ataques de gota, la infanta se encierra en palacio para estar junto a él. Una de las diversiones preferidas de la familia real es gozar de la compañía de enanos que a menudo les divierten con sus gracias.

En 1598 Felipe II otorgó como dote a Isabel Clara Eugenia los Países Bajos españoles y el ducado de Borgoña en su próximo matrimonio con su primo hermano el archiduque Alberto de Austria (nieto de Carlos I de España) , quedando ambos como soberanos de dichos territorios. Felipe II trató así de resolver el problema generado por la insurrección de los Países Bajos que dio lugar a la Guerra de los Ochenta Años, mediante el establecimiento de una rama autóctona de los Habsburgo.

En 1621 falleció Alberto de Austria y al no haber hijos sobrevivientes del matrimonio, los Países Bajos volvieron a la Corona Española . Isabel Clara Eugenia mantuvo el cargo de gobernadora y residió allí durante el resto de su vida, alternando éxitos, como el de la toma de Breda en 1625, con fracasos y reveses, como la pérdida de Bolduque en 1629 y Mastrique en 1632. Felipe IV de España, sobrino de Isabel Clara Eugenia, la apoyó en la gobernación de los Países Bajos hasta que ella falleció en 1633.

Como resumen decir, que una vez más la condición de mujer fue el injusto tapón que la impidió ser reina de España, en beneficio del inútil de su hermano Felipe III. Isabel era una persona dotada de un sinfín de cualidades, que hubieran sido imprescindibles en aquellos años donde el gobierno de España se merecía y necesitaba a los mejores.

Queda el recuerdo y homenaje a una personalidad excepcional de la historia de España.


J.Carlos

12 comentarios:

Sandra dijo...

Linda historia de una mujer fuerte que podría haber llegado a ser muy poderosa.

Con seguridad hubo muchas mujeres excepcionales en el mundo pero por su condición de ser hembra no se les dió la oportunidad de SER.

Bezozzz y buen finde!!

tecla dijo...

Mientras te leía este trabajo tan sumamente interesante que nos has traído hoy, me pasa por la cabeza cuántos errores estaremos cometiendo hoy que tengamos que lamentar mañana debido a los prejuicios o a los intereses de unos pocos.
Por decir alguno, la cerrazón hoy en día de los partidos políticos. No podemos votar a las personas que nos gustan o que creemos más valiosas, sino las que sirven a los intereses de los que mandan en el partido. Eso es una dictadura encubierta y absoluta. Es algo tremendo que les permitimos. No hay derecho.
Ha sido un trabajo magistral el tuyo J. Carlos.
Apasionante.

ÁFRICA dijo...

Mi querido amigo J.Carlos mis mejores deseos para este nuevo año.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Hola, José Carlos, estupenda esta lección de historia que recibimos de tu mano. Siempre me gustó mucho este personaje, Isabel Clara Eugenia, también su hermana Catalina Micaela, pero más ella, quizás porque fue una mujer singular en su tiempo: con carácter y dotes de mando, pero sin perder una cierta dulzura, inteligente y por si fuera poco, bella, cualidad ésta no muy frecuente entre los Austrias, y sin duda, heredada de los Valois.

Y como solía ocurrir, su condición femenina la vetó del poder efectivo y real, de haber sido la reina, que como muy bien indicas, habría llevado las riendas de aquel imperio donde ya empezaba a ponerse el sol.

Me ha encantado tu entrada, mi muy querido amigo, ha sido todo un placer leerte. Te dejo un beso enorme y msi mejores deseos para el domingo.

J.Carlos dijo...

Hola Sandra, este es otro ejemplo de como la condición de mujer le vetó para llevar al puesto que por méritos y edad le hubiera correspondido.
Besos y feliz semana

J.Carlos dijo...

Hola Tecla, comparto tus ideas plenamente; no habrá verdadera democracia hasta que tengamos listas abiertas y podamos elegir directamente a los políticos que queramos.
Después de más de 30 años de democracia, creo que necesitamos una profunda reforma de nuestro sistena electoral.
Muchas gracias por tus palabras, simpre lúcidas.
Besos
Bes

J.Carlos dijo...

Hola África, te deseo lo mismo para este año nuevo, que sea lo más generoso posible contigo.
Un beso enorme

J.Carlos dijo...

Hola Mayte, Isabel Clara Eugenia siempre me ha fascinado, por sus capacidades personales y por no poder llegar al trono vetada por su condición de mujer.
Le queda la victoria y el reconocimiento histórico de reconocer su infinitamente mayor valía que su hermano Felipe III, para ocupar el trono.
Muchas gracias por tus amables palabras, me alegro que te haya gustado.
Besos y feliz semana

Josep Julián dijo...

Hola J. Carlos:
Siempre he tenido la curiosidad de saber qué hubiera sido de nuestro país si la primacía en la sucesión no fuera para los varones. Me da que las cosas hubieran sido de otra manera y que nos habríamos ahorrado un montón de disgustos.
Un abrazo.

Karmen dijo...

Me ha encantado el acercamiento a la personalidad de ICE que has hecho aquí...perdona el uso de siglas, pero es que tiene un nombre excesivamente laaaaargo :)

Te propongo que hagas algo similar con un personaje que a quien apasiona es a una servidora: NAPOLEÓN ¿aceptas el reto? No es una orden, por supuesto. Te seguiré visitando igualmente para ver qué sorpresa nos tienes preparada..

Buena semana y besos para ti...

J.Carlos dijo...

Hola Josep, tienes toda la razón, la primacía del varón nos privó de grandes gobernantas. En la historia es difícil hacer cábalas, pero con ellas nos hubiera ido mucho mejor.
Un abrazo

J.Carlos dijo...

Hola Karmen, ¿Napoleón?, acepto el reto encantado, también es otro personaje que me fascina, no sólo por su vertiente militar, el diseño una forma de sociedad que ha tenido continuidad hasta ahora.
Gracias por tus palabras y sugerencias.
Besos y también buena semana para ti