
El retorno de los gigantes, amigos perdidos,
arlequines hallados en mi caja de música,
conquistadores del invierno del sol silencioso,
trovadores en la ventana cantando la canción del fuego.
En la corte del rey de los conversadores del viento,
se mira en el espejo el hombre desquiciado del siglo XXI,
el niño de la luna sueña con la ilusión de las marionetas,
en el circo de la dama que baila en las aguas parlantes.
Ayer y hoy miro alrededor intentando mi viaje astral,
busco el tiempo y la palabra del profeta de los días claros,
cambio perpetuo del anciano solar que habita el sur del cielo,
historias paralelas ante las puertas del delirio.
El bárbaro amenaza con su cuchillo al hombre afortunado,
enseñadme el camino a casa para romper el epitafio de la navidad,
fanfarria por el hombre olvidado en el puente de la luna negra,
donde Romeo y Julieta ven arder los mejores días de su corazón.
Madres que miran dentro de sus hijos el grito de sus lágrimas,
la niña cazadora atraviesa el terciopelo verde del bosque,
no hay tiempo para las nanas del viajero que galopa veloz,
maestro en la promesa de que la vida es una larga canción.
J.Carlos